Please find our new statement here:


To support below call for action, we are calling for scientists to sign the statement

This statement was originally published in The Lancet on 2020-12-18.

Translated versions are available:

>Croatian >Czech >Dutch >English >Finnish >French >German >Greek >Italian >Polish >Portuguese >Slovak >Slovene >Spanish >Swedish

The reference version is the English one published in The Lancet. Translations are provided for your convenience. Thank you to our volunteer translators.
Your language is not available? Contact us to provide a translation.

Por el compromiso europeo para una reducción rápida y sostenida de la infección por SARS-CoV-2

Authors: Viola Priesemann, Melanie Brinkmann, Sandra Ciesek, Sarah Cuschieri, Thomas Czypionka, Giulia Giordano, Deepti Gurdasani, Claudia Hanson, Niel Hens, Emil Iftekhar, Michelle Kelly-Irving, Peter Klimek, Mirjam Kretzschmar, Andreas Peichl, Matjaž Perc, Francesco Sannino, Eva Schernhammer, Alexander Schmidt, Anthony Staines, Ewa Szczurek

This translation was provided by Rafael Díaz-Maag and Mónica Lalanda

La pandemia COVID-19 causa una elevada mortalidad en todos los países de Europa, somete a la sociedad a graves tensiones, sobrecarga los sistemas de salud y golpea las economías nacionales. Los países europeos aún no han desarrollado una estrategia común que guíe la repuesta a la pandemia. Existe evidencia científica abrumadora que demuestra que la salud pública, la sociedad y la economía se benefician al reducir la incidencia de casos de COVID-19. Las vacunas ayudarán a controlar el virus pero no antes de finales de 2021. Si los gobiernos europeos no toman medidas inmediatas se producirán nuevas olas que aumentarán el daño a la salud, el mercado laboral, el tejido empresarial y, en definitiva, a la sociedad. En una Europa sin fronteras un país no puede reducir por sí solo los casos de COVID-19; es esencial una acción coordinada con objetivos comunes. Por ello hacemos un llamamiento a una decidida respuesta común europea, con objetivos claramente definidos a medio y largo plazo.

El objetivo común de Europa debería ser alcanzar y mantener incidencias acumuladas bajas. Las razones son las siguientes:

Menos personas morirán o sufrirán secuelas a largo plazo de la COVID-19. Además, evita tener que desviar recursos médicos de la atención a otras patologías.
El impacto económico de la pandemia está directamente ligadas a la tasa de infección en la población. En países como China o Australia se ha comprobado que la economía se recupera rápidamente cuando se consigue reducir la incidencia de COVID-19. De manera inversa, el coste económico de los confinamientos aumenta con su duración 1.
Aplicar restricciones leves, asumiendo el peaje de un mayor número de casos, es una estrategia cortoplacista que lleva a nuevas olas y por tanto a costes más elevados para la sociedad en su conjunto. La capacidad de test y rastreo es limitada. La estrategia de “pruebas, rastreo, aislar y apoyar”(en inglés test-trace-isolate-support, TTIS) necesita, para ser eficaz, cifras bajas de casos 2,3. En esta situación es suficiente con establecer medidas de distancia social y es factible mantener abiertos colegios y negocios.
Un ejemplo ilustrativo: en un país con 300 nuevos casos diarios por millón de habitantes, 10 contactos por caso y 10 días de cuarentena, el 3% de la población estaría aislado continuamente, lo que supondría una reducción de la fuerza de trabajo difícil de asumir.
Los costes humanos en términos de mortalidad y la incierta duración de la inmunidad hablan contra una táctica de inmunidad adquirida por vía natural.
En escenarios de baja prevalencia es posible una planificación serena que evite cambios rápidos de políticas que agravan las consecuencias económicas, la incertidumbre de la población y la sobrecarga emocional. Sin embargo, un incremento de casos obliga a la toma de medidas preventivas, con decisión y cuanto antes 5,6,7.

Para gestionar mejor la pandemia COVID-19 proponemos una estrategia con tres puntos fundamentales:

  1. Lograr reducir el número de casos.
    1. Debe fijarse un objetivo de 10 nuevos casos por millón de habitantes y día. Esta meta se ha logrado en muchos países y podría alcanzarse en Europa de nuevo en primavera.
    2. Deben tomarse medidas decididas para reducir rápidamente los casos. Actuaciones firmes han demostrado ser eficientes para conseguir una rápida disminución de la incidencia disminuyendo la repercusión emocional en la población y el impacto económico.
    3. Las acciones encaminadas a reducir la incidencia deben sincronizarse entre todos los países europeos a fin de evitar el efecto ping-pong de importación y re-importación de casos. Deben comenzar lo más pronto posible. Esta respuesta coordinada debe permitir mantener las fronteras europeas abiertas.
  2. Mantener un número de casos reducido.
    1. La reducción de casos permite relajar las medidas, aunque siempre bajo una vigilancia estricta. Deben mantenerse y mejorarse medidas como la obligación de portar mascarillas, la higiene de manos, la distancia social, los test y el rastreo de contactos.
    2. Incluso en un contexto de baja incidencia debe mantenerse un programa de test que permita realizar al menos 300 por millón de habitantes y día, con vigilancia estrecha de los grupos de riesgo. Esta estrategia debe permitir la detección precoz de nuevos brotes.
    3. Los brotes locales exigen una respuesta rápida y rigurosa con limitación de movimientos, test dirigidos y probablemente confinamientos perimetrales regionales con el objetivo de alcanzar el objetivo señalado.
  3. Desarrollar una visión común a largo plazo

    Deben desarrollarse planes de acción regionales y nacionales y establecerse objetivos a nivel europeo, todo ello en función de una escala de prevalencia de la COVID-19 que debe establecerse también en común. Es necesario desarrollar estrategias para la eliminación definitiva de la pandemia, de cribado, vacunación, protección de los más expuestos y apoyo a los más afectados por la pandemia 8.

Es esencial saber comunicar a la población las ventajas de la reducción del número de casos.El éxito de todas estas medidas depende decisivamente de la cooperación e implicación de la población. Una adecuada comunicación de las ventajas económicas y sociales favorecerá la colaboración ciudadana.

Controlar la COVID-19 será más fácil en el futuro.El aumento de población inmunizada, de pruebas diagnósticas y una mejor comprensión de las estrategias de prevención de contagios, facilitarán esta labor de control.

Demandamos con urgencia de los gobiernos europeos que acuerden objetivos comunes, coordinen sus esfuerzos y desarrollen estrategias adaptadas a las circunstanciaslocales, con el fin de alcanzar un escenario de bajos casos de infección por SARS-CoV-2.

Referencias

...
This work by Ewa Szczurek is licensed under CC BY 4.0